¿Alquien cree en los presentimientos?
Hoy he tenido un presentimiento. Quería encontrarme con alguien conocido mientras paseaba por Madrid. He caminado un ratito, no mucho. Iba por calle Atocha en dirección a la Plaza Mayor. A la altura donde la calle se bifurca y, además están haciendo obras, he preguntado a una pareja, que también estaba caminando, por dónde quedaba la Filmoteca. Como no estaba muy lejos, he ido a echar un vistazo. He entrado para coger un programa. Mientras lo sostenía en mis manos, he decidido que me quedaría un rato. Así que he pedido una cerveza a la camarera y me he sentado en una mesita dispuesto a leer el programa. La verdad, hay cosas bastante interesantes. Voy a tener que ir un día de éstos.
Después de un rato, me he puesto a hacer el camino de regreso. Mientras bajaba por la calle Santa Isabel me he sorprendido al comprobar que por esa calle se llega antes a casa. Estaba cruzando la plaza de delante del Reina Sofía cuando la he visto. Era una compañera de clase. Al principio no me ha reconocido. ¡Normal! me he cortado el pelo y el cambio de look es importante. Pero después de un par de segundo, me ha ha ofrecido una sonrisa muy dulce y un: ¡Ostia Diego! Nada, hemos estado hablando un rarito con sus amigos y después cada cuál se ha ido a su casa. Mientras nos despediamos, me ha vuelto a regalar una preciosa sonrisa.
