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Terra
La Coctelera

Un tiempo ya en Madrid

A veces me obligo a parar un instante de pensar en lo que estaba pensado para recordarme que estoy en Madrid. La ciudad de las nuevas experiencias. Así es como la he bautizado.

Una nueva vida... Guille

Elena, mi hermana va a tener a su primer hijo dentro de muy poquito. Yo voy a tener, pues, mi primer sobrinito. Aún no me he hecho a la idea. No puedo llegar a imaginar lo importante que va a ser este momento para Alfonso (mi cuñado) y para Elena. Deben estar muy nerviosos. ¡Váis a ser padres! Con 27 años los dos. Todo va ser diferente, todo va a ser x3. Comida para tres, viajes para tres, cuidados para tres... En fin, que dentro de poquito tendréis a vuestro hijo en casita, mecidito en la cuna. Estoy muy contento por vosotros y por nuestra familia. Va a ser una locura. Las abuelas por allí y por allá, los abuelos con cara de felicidad buscando parecidos, los tíos haciendo regalos y deseándos lo
mejor para vuestra pequeña familia...

Ay que ver como pasa la vida..., y ¡¡¡para bien!! Uno más en la familia, Guille.

Dentro de poco brindaremos por tí Guillermito. ¡Felices sueños!

¿Alquien cree en los presentimientos?

Hoy he tenido un presentimiento. Quería encontrarme con alguien conocido mientras paseaba por Madrid. He caminado un ratito, no mucho. Iba por calle Atocha en dirección a la Plaza Mayor. A la altura donde la calle se bifurca y, además están haciendo obras, he preguntado a una pareja, que también estaba caminando, por dónde quedaba la Filmoteca. Como no estaba muy lejos, he ido a echar un vistazo. He entrado para coger un programa. Mientras lo sostenía en mis manos, he decidido que me quedaría un rato. Así que he pedido una cerveza a la camarera y me he sentado en una mesita dispuesto a leer el programa. La verdad, hay cosas bastante interesantes. Voy a tener que ir un día de éstos.

Después de un rato, me he puesto a hacer el camino de regreso. Mientras bajaba por la calle Santa Isabel me he sorprendido al comprobar que por esa calle se llega antes a casa. Estaba cruzando la plaza de delante del Reina Sofía cuando la he visto. Era una compañera de clase. Al principio no me ha reconocido. ¡Normal! me he cortado el pelo y el cambio de look es importante. Pero después de un par de segundo, me ha ha ofrecido una sonrisa muy dulce y un: ¡Ostia Diego! Nada, hemos estado hablando un rarito con sus amigos y después cada cuál se ha ido a su casa. Mientras nos despediamos, me ha vuelto a regalar una preciosa sonrisa.

Sólo hables cuando lo que tengas que decir es más importante que el silencio

Ésta es una cita que leí no hace mucho en un libro y se me quedó grabada en la mente. ¿Es que siempre debemos decir algo que interese a los demás? ¿Podemos opinar sin ser malinterpretados? ¿Nuestra opinión interesa a los demás, o simplemente es un acto de autocomplacencia?

En este Blog lo que verdaderamente prima es la opinión. La tuya, la mía y la de todos. Opinando se entiende la gente, ¿no? ¿O nos vamos a poner a discutir? ¡De eso se trata! Que discutamos, valoremos, argumentemos y hablemos con propiedad de cualquier tema. Así que espero que haya el mínimo silencio y que aportemos ideas con criterio e interesantes.